
Fundido elástico perfecto sin soltar suero acuoso. • 📍 Lácteos hispanos.
Asa los chiles al fuego directo o comal hasta que la piel esté completamente ampollada y negra. Coloca en bolsa de plástico 10 minutos para sudar, pela y desvena con cuidado.
✓ Control: Chiles pelados limpios con el tallo intacto.
Rellena cada chile con abundante queso Oaxaca, cierra con un palillo de dientes y pásalos por harina sacudiendo el sobrante. Mientras tanto, licúa los jitomates Roma cocidos, la cebolla blanca, los dientes de ajo, el caldo de pollo y 1 cucharadita de sal hasta obtener una salsa tersa, y hiérvela a fuego lento durante 8 minutos para formar el caldillo rojo caliente.
✓ Control: Chiles rellenos secos y enharinados y caldillo rojo de jitomate hirviendo suavemente.
Bate las claras con la 0.5 cucharadita restante de sal a punto de nieve firme (picos rígidos). Añade las yemas una a una batiendo suavemente a velocidad mínima.
✓ Control: Espuma dorada suave y aireada.
Sumerge cada chile en el capeado y fríelo en aceite caliente a 350°F bañando la parte superior con una cuchara 2 minutos por lado hasta dorar. Sirve una base generosa del caldillo caliente de jitomate en platos hondos y coloca encima los chiles rellenos recién fritos.
✓ Control: Chiles rellenos inflados, dorados y crujientes bañados alrededor con caldillo de jitomate caliente.
El Capeado a Punto de Turrón: Montar las claras a punto de nieve firme antes de envolver suavemente las yemas crea una espuma de aire que se expande en el aceite caliente, aislando el chile y manteniéndolo ligero.
El capeado de huevo se resbala del chile: Seca muy bien los chiles pelados con papel de cocina y enharínalos generosamente sacudiendo solo el exceso.